Asuntos espirituales e inteligencia

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Asuntos Espirituales

Hoy en día los asuntos espirituales han decaído, aunque existen personas con una inteligencia sin igual. Tal vez superior si las comparamos con cualquier otra persona dentro de la historia, estamos abrumados por los empleadores que ofrecen altos salarios para asegurar los servicios de los intelectuales. El volumen de graduados calificados que vienen de universidades de todo el país es asombroso, las estadísticas con respecto a la ciencia y las matemáticas van en aumento. Las cifras no sólo dan visibilidad a nuestra inteligencia, sino que transmiten un significado más profundo sobre nuestras prioridades y la dirección en la que se dirige el mundo.

«Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes.» Apocalipsis 6:15

A las personas inteligentes no les gusta retener el conocimiento de Dios en sus corazones, porque les hace sentir que están sometidos a alguien que es mayor que ellos,  por lo que no son aptos para reconocer a Dios, por esto Dios los ha entregado a una mente reprobada, porque no quieren retenerlo en sus pensamientos.

La relación con la riqueza no debe ser nuestra primera prioridad

¿Qué tan diferente es el mundo en que vivimos comparado al que caminó Jesús  sobre la tierra? En ese mundo su paz no se rompió, y yo nunca vi a Jesús visitando el parlamento o el Senado, pero él vivió una vida más grande que cualquier político. Se hizo pobre por nosotros, para que pudiéramos llegar a ser ricos en misericordia y gracia, fue herido por sus enemigos, pero se convirtió en la persona más poderosa que jamás haya vivido, fue victorioso sobre la muerte y la tumba. Nada de esto fue gracias a las calificaciones académicas. Así que los asuntos espirituales si deben tener un lugar en nuestros corazones.

La espiritualidad es altamente desatendida por los intelectuales. La mayoría de los individuos en la sociedad se identifican como persona no religiosa.

¿Cómo pueden las cosas espirituales ayudar en un mundo materialista?

Necesitamos discernimiento espiritual para tomar las decisiones correctas para nuestro futuro. El materialismo nubla nuestros caminos, nos hemos vuelto mundanos. Por lo tanto nuestra moralidad se ve afectada, la regla de la codicia ha reemplazado las virtudes de la espiritualidad. En esta época presente; la vida espiritual en un mundo material se ha vuelto casi prohibida. Esto por la imposición del gobierno sobre las prácticas religiosas en escuelas y edificios públicos. Esta restricción ha sido la ruina de las virtudes de la familia cristiana.

«por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.» Romanos 3:23

Aunque no hay nadie en la tierra que sea justo. La persona que no anda en el consejo de los incrédulos es bendecida. Ellos toman buenos consejos no sólo de intelectuales, sino de aquellos que tienen experiencias de vida espiritual. Corazones en dolor que han estado trabajando con arrepentimiento, buscando constantemente al Espíritu Santo. Para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Hay personas en la tierra que tienen la intención de ir a un lugar mejor cuando mueran, el cielo.

La honestidad es vivir aquí con todas las bendiciones espirituales.

Las personas de fe no tienen que justificar nada cuando son pobres, porque su dependencia está en el Señor. La fe invocará una satisfacción mucho mayor que cualquier nueva tendencia en la moda. Al final la diferencia entre intelectuales y un creyente es honestidad abierta a Dios.

Una persona pobre que tiene muy poco, pone su confianza en asuntos espirituales. La santidad y la felicidad no están separadas, la piedad con satisfacción es ganancia. Por el contrario la inteligencia sin Fe tiende a expulsar a Dios de nuestra vida cotidiana.

«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.» Mateo 5: 3

«Porque así como los días de Noé fueron, así será la venida del Hijo del Hombre.» Mateo 24:37

Por eso la Fé en Cristo, es nuestra única salvación y así no caer en soberbia y borrar nuestros pecados.

Amén

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